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| Masajes |
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Un rayo que llega desde adentro...
La cotidianeidad a menudo nos impide ver toda la belleza que nos rodea. Hacer brillar la sonrisa que existe dentro de nosotros, y que encuentra su expresión en la belleza exterior. Entonces, disfrutemos plenamente de los momentos de relax que nos podemos conceder sobre todo en vacaciones, y dejémonos mimar con unos sabios masajes.
Clásico, deportivo, anticelulitis, linfodrenaje estético, y porqué no concederse algo más...
Masaje Hot Stone:
Desde los tiempos más remotos, las civilizaciones y culturas milenarias confiaron siempre en las piedras para reequilibrar los chakras distónicos o intervenir sobre las vibraciones energéticas. El masaje se obtiene aplicando sobre el cuerpo unas piedras basálticas, volcánicas, que emiten lentamente su calor. El masaje Hot Stone ayuda a eliminar la rigidez muscular, a mejorar la movilidad de las articulaciones y a aliviar la tensión en la columna vertebral, causa principal de los molestos dolores de espalda. Descongestiona los depósitos linfáticos, mejora la retención de líquidos e influye positivamente sobre la circulación arterial, además de mejorar el retorno venoso. Ayuda a desintoxicar el organismo, facilitando también los intercambios metabólicos.
Masaje Onda de Malasia:
La Onda de Malasia es un eficaz masaje antiestrés. Las manipulaciones más enérgicas, o por el contrario más leves y delicadas, despiertan la circulación sanguínea y aumentan el aporte de oxígeno a los tejidos, contribuyendo a la eliminación de toxinas y relajando los pequeños bloqueos musculares (contracciones por estrés), produciendo así un efecto regenerador. El tratamiento puede durar hasta una hora y consta de tres fases.
En la primera parte la persona se acuesta boca abajo sobre la camilla, para que quien realiza el masaje pueda trabajar sobre la parte posterior del cuerpo, sobre todo en los hombros, la espalda y los glúteos, pero también en los brazos y los muslos.
En la segunda parte se invita la persona a voltearse boca arriba: los movimientos se desplazan a la zona del cuello, típicamente una de las partes del cuerpo más afectadas por el estrés. Empleando una pañoleta, el masajista levanta delicadamente la cabeza de la persona y luego realiza unas maniobras de rotación, inclinación lateral y flexión hacia adelante y hacia atrás. Durante los movimientos, la cabeza pende agradablemente.
Finalmente, la última fase está dedicada al rostro. El operador lo roza varias veces con unas caricias suaves, realizadas primero con la palma de la mano, luego con unos cristales pulidos, que según los principios de la cristaloterapia (que atribuye propiedades curativas a piedras y cristales), tienen la capacidad de calmar y reequilibrar. |
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